Impacto de los microplásticos en la producción de salmón

Un nuevo estudio de SINTEF Ocean, NORCE y SINTEF industry, revela que los microplásticos pueden multiplicar la liberación de microplásticos en el mar. La buena noticia: hay soluciones disponibles hoy. TAGS: Salmonicultura. Microplásticos. Acuicultura. Sustentabilidad. Industria acuícola. Contaminación ambiental. Salud animal. Seguridad alimentaria

En la superficie, todo parece bajo control. Jaulas ordenadas, peces creciendo y operaciones cada vez más tecnificadas. Pero bajo el agua, en silencio, ocurre un fenómeno que comienza a preocupar a la ciencia y a la industria: la liberación de microplásticos desde las propias redes de cultivo.

Una reciente investigación publicada en la revista Aquaculture, elaborada por equipos de SINTEF Ocean, NORCE y SINTEF Industry y financiada por FHF (Fiskeri- og havbruksnæringens forskningsfinansiering) pone cifras y evidencia sobre la mesa: no todas las redes son iguales, y algunas pueden emitir hasta cinco veces más microplásticos que otras.

El problema que no se ve

Los microplásticos —fragmentos menores a cinco milímetros— están hoy en todos los océanos del planeta. Si bien la mayoría proviene de fuentes terrestres, la acuicultura comienza a emerger como un actor relevante, especialmente por el uso intensivo de materiales plásticos en sus operaciones.

Las redes, que constituyen cerca del 75% de las superficies sumergidas en un centro de cultivo, están sometidas a desgaste constante. Corrientes, radiación solar, incrustaciones biológicas y limpiezas periódicas generan un cóctel perfecto para la degradación del material. Y con ello, la liberación de partículas.

Fig. 1. a) Equipo de abrasión Buraschi, b) unidad de filtración sin plástico utilizada para todos los muestreos de MP, y c) un filtro con las partículas recogidas. Créditos: Estudio.

Nylon: el eslabón más débil

El estudio es categórico en uno de sus principales hallazgos: las redes de nylon —históricamente las más utilizadas— son también las más problemáticas.

En condiciones controladas, estas redes liberaron más de cinco veces la cantidad de microplásticos en comparación con alternativas como el polietileno de alta densidad (HDPE) o el polietileno de ultra alto peso molecular (UHMWPE).

La razón está en su estructura. El nylon está compuesto por fibras más finas y múltiples, lo que lo hace más vulnerable al desgaste mecánico. En contraste, materiales como el UHMWPE presentan una mayor resistencia a la abrasión, reduciendo significativamente la generación de partículas.

Recubrimientos: solución o nuevo problema

Para prolongar la vida útil de las redes, la industria utiliza recubrimientos protectores. Sin embargo, el estudio revela que estos pueden transformarse en un arma de doble filo.

En redes de nylon, especialmente con recubrimientos “premium”, se observó un aumento considerable en la liberación de microplásticos. La explicación apunta a una baja adherencia entre el recubrimiento y el material base, lo que facilita su desprendimiento durante el uso.

En cambio, en redes de UHMWPE, los recubrimientos no incrementaron las emisiones, lo que sugiere una mejor integración y mayor estabilidad del sistema.

Fig. 2. Liberación media (n = 3) de MP en g por m² (±SE) de cuatro materiales de red nuevos diferentes (izquierda). Créditos: Estudio.

La limpieza también deja huella

Otro punto crítico es cómo se limpian las redes. La investigación comparó tres tecnologías ampliamente utilizadas: lavado a presión, cavitación y cepillado robótico con vehículos autónomos submarinos (AUV).

Aunque en terreno los resultados fueron difíciles de aislar —debido a la presencia de microplásticos de múltiples fuentes en el ambiente—, el análisis microscópico fue revelador.

El cepillado con AUV generó un desgaste más uniforme y menos severo en los recubrimientos. En cambio, el lavado a presión y la cavitación provocaron daños más agresivos, con fracturas visibles que podrían facilitar la liberación de partículas a largo plazo.

El factor sitio: una variable clave

Pero no todo depende de la tecnología. El estudio evidenció que las condiciones del centro de cultivo también juegan un rol determinante.

Factores como la presencia de faldones antipiojos, la antigüedad de las redes o incluso las corrientes marinas pueden alterar significativamente las concentraciones de microplásticos detectadas.

En algunos casos, las mediciones durante la limpieza no superaron los niveles de fondo del agua, lo que refleja la complejidad de identificar con precisión el origen de estas partículas.

Fig. 3. Liberación media de MP en g por m² (±SE) procedente de diferentes zonas de tres materiales de red usados distintos (base gris), en comparación con el mismo material cuando era nuevo (n = 3). Créditos: Estudio.

Señales desde tierra firme

Uno de los resultados más alentadores provino de los centros de lavado en tierra. Allí, los sistemas de filtración lograron reducir de forma efectiva la presencia de microplásticos antes de que el agua fuera descargada al mar.

Esto demuestra que, más allá del material o la operación en el mar, existen soluciones concretas para contener el problema.

Un desafío, pero también una oportunidad

El mensaje del estudio es claro: la industria acuícola enfrenta un desafío creciente, pero también una oportunidad inmediata.

La adopción de materiales más resistentes, la selección adecuada de recubrimientos y la implementación de tecnologías de limpieza menos agresivas podrían reducir significativamente la huella de microplásticos.

Y lo más relevante: muchas de estas soluciones ya están disponibles en el mercado. En un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser un discurso para convertirse en exigencia, la evidencia científica comienza a marcar el camino.

Lea el estudio completo aquí: Comparative analysis of microplastic release from aquaculture nets under different material, coating, and cleaning technology scenarios

Fuente: Infosalmon

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